Friday, November 19, 2004

Hablando de Mí

El aliento de las calles y su calma serena, la sombra de la noche es una mano que tiembla. Un cielo que llueve pensamientos y mis pasos que aún recuerdan lo que significa el andar. El silencio me abre secretos que ahora estan dentro de mí. Al final después de todo no somos tan distintos, todos tenemos una luna para soñar. Un oasis en desierto donde queda la paciencia, mar de arena donde suelo enterrar a la demencia.

Empezar porque sí, éste andar que nos lleva a recorrer las líneas de la mano, y acabar no sé cuando. El azul me da cielo y el iris los cambios. ¿Cuál será el color de una mirada cuando los párpados están soñando?. ¿Cuál es el destino de una mirada cuando llueve en el iris?. Sobre mi cabeza el mar cobijado de gris, ¿será una noche sin cielo?.

Sigo el camino y mis pasos repiten una y otra vez el mismo rumor: la ingenuidad te absuelve de equivocarte. Repito otras voces que siento como mías y se encierran en mi cuerpo con rumor de mar gruesa. Cuando alguien aprende a escribirme en la piel, las palabras se vuelven un tatuaje que difícilmente olvidaré interpretar. Y tu voz que en silencio me dice: ¿la ingenuidad te absuelve de equivocarte?, no ha dejado de dibujarse una y otra vez sobre mi memoria.

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