La batalla final
Finalmente ha llegado el invierno de todos los inviernos. Las fauces del lobo legendario han logrado devorar al sol y la oscuridad se ha derramado sobre nosotros. Los árboles fueron arrancados de raíz y las montañas se derrumban olvidando su promesa de eternidad. Del abismo ha surgido el fuego del engaño y su temible hijo, cuyo hocico abre tanto que la parte inferior de su quijada arranca la tierra de los suelos y la parte superior ejerce presión contra el cielo. Las llamas bailan en sus ojos y saltan de sus fosas nasales. Los gigantes han comenzado a entonar la marcha roja y el canto de los dioses truena en el campo de batalla. Los muertos se han levantado y murmuran coros bélicos. Los mares y océanos ardiendo están, mareas de sangre salpican la Tierra y los Cielos. De los dominios del este la nave de furia se dirige en dirección al campo de batalla. Por el norte las llamas de la muerte avanzan implacables. Al sur la tragedia nos consume, el enemigo ha logrado separar al cielo por la mitad y continúa su camino sin resistencia alguna. Ciento veinte leguas en dirección a cada uno de los puntos cardinales se cubrirán de sombras y lamentos. A pesar de todo, antes de la batalla final entre los Dioses, llegó el momento de alcanzar la última victoria para los mortales. Escribiremos nuestros nombres en la memoria del árbol del mundo y construiremos un nuevo paraíso. ¡Unamos el filo de las espadas y el coraje de nuestros espíritus para enfrentar al destino!
[Karl inn svarti]

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