Confesión
Te encuentro en las curvas de ciertas líneas,
en lo adorable y sutil de ciertos colores.
Te dibujo con el día que se engalana de ocaso
y durante las noches de luna marfil.
Tu sonrisa de labios dulces y jugosos,
boca empapada de rojo carmesí,
son tus labios la fruta prohibida,
y tus besos el más puro néctar.
Tu mirada tierna y perfumada,
ojos semidesvelados por lágrimas
aún dormidas como gotas de miel
vistas a través de la lluvia.
La palpitación de tu pecho
un murmullo de rosas,
inocentes reflejos de luna.
Tu níveo cuello como invierno
enrojece de placer al sol,
blanca eres como crema de estrellas.
Tus formas clásicas y elegantes,
caderas de luna roja y cintura menguante,
muslos suaves como el amanecer.
Es tu cuerpo la perfecta armonía.
Dejame acariciar tu alma
como el sol al mar azul zafiro,
y decirte labio a labio
que estoy de ti enamorado.
en lo adorable y sutil de ciertos colores.
Te dibujo con el día que se engalana de ocaso
y durante las noches de luna marfil.
Tu sonrisa de labios dulces y jugosos,
boca empapada de rojo carmesí,
son tus labios la fruta prohibida,
y tus besos el más puro néctar.
Tu mirada tierna y perfumada,
ojos semidesvelados por lágrimas
aún dormidas como gotas de miel
vistas a través de la lluvia.
La palpitación de tu pecho
un murmullo de rosas,
inocentes reflejos de luna.
Tu níveo cuello como invierno
enrojece de placer al sol,
blanca eres como crema de estrellas.
Tus formas clásicas y elegantes,
caderas de luna roja y cintura menguante,
muslos suaves como el amanecer.
Es tu cuerpo la perfecta armonía.
Dejame acariciar tu alma
como el sol al mar azul zafiro,
y decirte labio a labio
que estoy de ti enamorado.
[Carlos Bravo]

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