Levanta tu espada!
Levanta la espada y prepara tus armas para el combate, ¡pero nunca olvides que aquellos a quienes enfrentarás en el campo de batalla son como tú!. Antes que identificar a un enemigo, debes aprender a reconocer un hermano. No importa el origen de tu filosofía, el nombre de tu Dios, el color de tu bandera, el matiz de tu piel o la verdad de tus ideas, porque sólo existen en tu conciencia. Cuando estés a punto de iniciar la ofensiva, voltea al lado y pregunta a tu compañero cuál es la raíz de su filosofía, la naturaleza de sus creencias, el himno de su nación o la tonalidad de sus ojos y te sorprenderás al darte cuenta que tu aliado en la batalla es casi tan distinto a ti como tus rivales. ¿Sigues pensando que empuñar tu espada en el corazón de tu enemigo solucionará sus diferencias? Entonces cuando hayas logrado ponerte de frente a tu enemigo levanta tu espada y ríndele honores. Reconoce sus virtudes y acepta también sus errores, comprende sus problemas para que puedas solucionar aquellos que te sean posibles y dale coraje para que pueda vencer lo imposible. Porque somos una misma raza, un mismo destino y un mismo hogar debemos aprender a coexistir…
[Karl inn svarti]

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